
LIDERAZGO: UNA DEFINICION
Para motivar, inspirar, retar, alentar, entrenar y equipar: una definición de liderazgo. Tú como líder has sido llamado a motivar, inspirar, retar, alentar, entrenar y equipar a los creyentes para cumplir el perfecto plan de Dios en sus vidas.
A menudo, he escuchado enseñanzas sobre liderazgo. Muchos en forma equivocada le culpan en el lugar incorrecto el fracaso en el liderazgo, diciendo que las personas no tienen a nadie a quien seguir. Dicen que los que siguen carecen de líderes.
Aquellos que enseñan esas ideas proponen que no hay suficientes visionarios a quienes seguir. Yo no estoy de acuerdo. Yo no estoy de acuerdo con esta enseñanza porque el trabajo de un líder no es hacer que las personas lo sigan. El trabajo de un líder debería ser hacer que las personas se enganchen con Jesús, y lo sigan. Los seguidores necesitan estar corriendo con la vision celestial que ya hemos discutido.
Muchos lideres dan la impresion de que es su trabajo motivar, inspirar, retar, alentar y equipar a otros a seguirlos para ayudarlos a cumplir su visión. Eso es una tontería. El fracaso es lo que sin lugar a dudas ocurrirá cuando los hombres comienzan a seguir a los hombres y no a Dios.
Haz que se enganchen con Dios, una vision celestial, un visionario. Solo mantenlos en el lugar apropiado. Los líderes necesitan estar añadiendo a otros, ayudándolos a cumplir el plan perfecto de Dios para sus vidas, no el plan para la vida del líder.
Si el plan perfecto de Dios para alguien es que se mude a China, entonces ¿quién soy yo para pararlos o desalentarlos sino encaja con mis necesidades o mi visión? Recuerda que ya hemos discutido acerca del sindrome "Yo" y "mí". Los líderes a menudo se sienten amenazados. Hay los que tratan de mantener a todos cerca de ellos. Sin embargo, la major forma de alcanzar el éxito es tomar a tus mejores personas y empujarlas fuera. ¡Sácalos!
Motívalos, inspíralos, rétalos, entrénalos, equípalos para cumplir el plan de Dios en sus vidas yendo a donde sea y haciendo lo que sea. Como líder tienes más que suficiente responsabilidad sobre tus hombros. No necesitas añadir controlar la vida de los otros a tu lista. Tengo suficientes problemas ocupándome de mi esposa, dos niños y algunos pececitos. No necesito mas responsabilidad tratando de controlar a otros. Tienes que tener una actitud liberadora, no una controladora. Libera a la personas, déjà que asciendan. No son tuyos. ¡Son Suyos!
Yo estaba orando una vez y el Espíritu Santo me dijo, “Russ, lo major que puedes hacer para que las personas te sigan es no tratar de que te sigan”. Sí, soy llamado de Dios, y tengo una visión. Yo soy un líder, pero Russ Tatro, el hombre, te fallara. Pablo dice, “Sígueme a mí como yo sigo a Cristo”. En otras palabras sigue al Cristo en el hombre. Los hombres te fallaran, pero el Jesús en ellos no. ¿Así que hacemos? No has que las personas te sigan, haz que sigan al Cristo en ti.
Si tú ves algo en mí que te atrae y te enganchas a la misma vision celestial, que sea así. ¡Pero sigue a Cristo! Como ministros tienes que hacer que las personas se mantengan mirando al Cristo. ¡Recuerda, tú no eres ninguna super estrella! Tú estás enganchado a Jesús, y tu ejemplo sera un testimonio para ellos.
Si están mirando a Cristo no se afectarán cuando cometas un error o cuando hagas algo malo. Otra cosa que debes recordar es lo siguiente: cuando es el momento para que se vayan los que has entrenado, déjalos irse. No los mantengas sin dejarle poder ascender o los mantienes ocultos ("no voy a dejar que prediquen mucho porque a las personas les pueden gustar ellos más que a mí. Parece que aplauden más con él.").
Dale a las personas una oportunidad. Deja que florezcan como una rosa. Dales oportunidades.
Delega Responsabilidades Delega y confía responsabilidades a otros. Dale a los que trabajan contigo responsabilidades y la autoridad y la responsabilidad que vienen con ella. No tienes que controlar todo el show. No tienes que estar a cargo de todo. De hecho no serás exitoso en la vida a largo plazo si lo haces. Todos cometemos errores, pero no permitas que te restrinjan de delegar responsabilidades. Has que las personas vayan a las prisiones, salgan alas calles, y a los vecindarios. Has que se pongan activos. Dales un chance.
Sólo hay generalmente tres oportunidades para hablar desde un pulpito en una iglesia cada semana, pero las oportunidades son enormes si lo vemos más allá. Las personas que estás discipulando necesitan la experiencia.
Cuando fui a Guatemala nos dijeron que no podíamos ministrar por un año. Como yo solo iba a estar allí por un ano. Esa era la peor noticia que me habían dado. Me había recién graduado del centro Bíblico y no podia esperar para predicar. Yo dije, si no puedo predicar desde el pulpito voy a predicar desde las calles o en la cárcel”. Y allí fue donde me mojé los pies. Luego, fui a África. Había estado fuera del centro de entrenamiento solo por dos años cuando llegue a Liberia.
Gracias a Dios que he tenido oportunidades de predicar muchas, muchas veces a lo largo de los años. Esto desarrolló el don en mí. Por lo tanto, yo sé cuan importante es darle a otros la oportunidad de desarrollarse y probarse, para dejar que salgan y usen lo que tienen. Delega, y dale a las personas una oportunidad. No tengas miedo de darles a los nacionales que estás entrenando un chance. Yo he recibido más invitaciones a predicar de lo que he podido obtener durante mi tiempo en África. Yo siempre estaba tan lleno que podia darle a los jóvenes ministros que estaba entrenando. Luego los miraba para ver como se desenvolvían. Así es como los entrenas. Mira como florecen y al hacerlo podrás darles más y más responsabilidad hasta que ellos mismos lleguen a un lugar de liderazgo.
Nota Personal
Como una nota extra, les quiero compartir que es lo único que impediría que yo trabajara con alguien. No es si ellos cometen errores. Es parte de aprender y de un proceso de crecimiento. La gente cometerá errores como dije antes, es parte del proceso de aprender y crecer. Yo no voy a trabajar con personas que tienen un problema de actitud que no quieren corregir.
Si una persona no quiere corregir un problema de actitud no hay mucho que pueda hacer por ellos. Lo mismo pasa en consejeria. Lo peor que puedes escuchar es escuchar a alguien decir "Oh! Yo traté con eso y no funcionó. Eso no funciona para mí." Si tú les muestras lo que la Palabra de Dios dice acerca de su situación particular y ellos insisten en su forma, no te han dado espacio para ayudarlos. Si ellos no permiten que Dios mismo les hable a ellos, tú no vas a hacer una Buena impresión. Si una persona se convierte en no enseñable, no hay nada que puedas hacer. Si alguien desarrolla una mala actitud y no está dispuesto a cambiar, es major que los dejes ir. Si se quedan por mucho tiempo, ellos y sus actitudes pueden echar a perder el resto. Una manzana podrida en una cesta puede hacer mucho daño sino se la quitan rápido.
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